AIKIDO
De la vida y experiencia del Maestro MORIHEI UESHIBA, tal y como lo escribió su hijo y sucesor KISSHOMARU UESHIBA
NACIMIENTO DEL AIKIDO
ARTES ANTERIORES
El amor del Maestro hacia el Budo era tan fuerte que, en los días de su juventud, jamás dejaba de visitar o invitar a su casa a cualquier instructor en esas artes que llegara a su provincia natal, y Pedirle que le enseñase. Sus peregrinajes a diferentes escuelas de Budo se originaron a partir de ese enorme deseo de saber. El primer Maestro en enseñarle durante su adolescencia, fue Tokosaburu Tozawa, de la escuela Kito de Jujitsu. El siguiente fue Masakatsu Nakai, de la escuela Yagyu de esgrima, que vivía en Sakai.
El Maestro obtuvo el diploma de esa escuela en Julio de 1.908.
El Maestro dice que sus estudios de esa época han influido poderosamente en su forma actual de emplear los movimientos de manos y pies. Tenia más o menos veinte años cuando estudio con Nakai.
Cuando ingresó en el regimiento nº 61 del ejercito japonés, en 1903
Sus estudios se detuvieron temporalmente. Volvió a Manchuria después de la guerra ruso-japonesa, y fue destinado a Hamadera, desde donde siguió visitando a Kakai para estudiar en sus momentos libres. Nakai era un heredero de la famosa familia de esgrimistas Yagyu y se dice que era un hombre impresionante, de aspecto formidable, a pesar de su corta edad, y de fino espíritu guerrero.
El Maestro obtuvo el certificado de Sokatu Takeda, de la escuela Daito de Jujitsu, en Mayo de 1.916 este periodo de instrucción tuvo una profunda relación con el nacimiento de Aikido, tal como se explicará más adelante.
En Septiembre de 1.922 obtuvo el diploma de la escuela Shinkage de Jujitsu.
Más tarde, en 1.924 o 1.925, se dedico al estudio de la lanza, cuando su hijo era aún un niño. “Recuerdo que me daban ganas de llorar cuando veía a mi padre estudiar y practicar hasta el agotamiento, probando innumerables cambios y movimientos”. Está claro que esta fue la base de los movimientos con JO, el BO, etc. y también del Irimi en Aikido.
El Maestro estudio a fondo el antiguo Jujitsu, y ese estudio fue mas intenso entre los años 1.910 a 1.925. Si hubiese permanecido en una sola escuela puede que el Aikido no hubiese nacido, porque, mientras que usa las antiguas tradiciones, une al mismo tiempo una parte dinámica de la nueva sociedad.
SETENTA AÑOS DE ESTUDIOS DEL MAESTRO
EL PRIMER DESTELLO DE BUDO EN LA MENTE DE UN NIÑO
El Maestro Morihei Ueshiba nacio en Tanabe, provincia de Kii (conocida hoy como Prefectura Wakayama) situada en el centro y al sur de la principal isla japonesa, en Noviembre de 1.983.
Hasta que cumplió 14 o 15 años, parecia un muchacho debil, pequeño y delgado, pero su cuerpo era resistente y su comportamiento totalmente diferente al de los otros muchachos de su edad. Le intereso el tema del Budo desde los diez años.
Cuando cumplió los veinte, su padre, Yoroku, miembro del consejo local, era el principal dignatario del pueblo. Los llamados guardias negros de la ciudad, los cabecillas del movimiento político opuesto al de su padre, venian a veces a su casa a negociar y en sus discusiones trataban a éste duramente, llegando incluso a agredirle.
Viendo que esto ocurría a menudo, dice el Maestro que creció en el un sentimiento profundo y juró volverse fuerte y defender a su padre de estas gentes
JUVENTUD COMO SOLDADO
En 1.901, cuando tenia 18 años, dio el primer paso en la dirección que se había propuesto. Vivía en Tokio y su tiempo se dividía entre sus estudios mercantiles, trabajando en una calle comercial y el estudio del Jujitsu (en la escuela Kito) por la noche. A veces iba a escuchar los discursos de los líderes políticos.
A los pocos meses enfermó de beriberi y debió regresar a su hogar.
Tras recuperarse decidió practicar ejercicios físicos para endurecer su cuerpo y para ello camina todos los días 3 o 4 kilómetros. Continua así durante 10 días, después 20, finalmente cambia su paseo por una carrera. Después de algún tiempo su cuerpo era algo distinto de lo que hasta entonces había sido, era capaz de levantar sacos de arroz (de unos 65 Kg cada uno) de dos en dos, cuando antes no podía levantar uno. A los veinte años esa diferencia es mas acusada y a pesar de su corta estatura era mucho más fuerte que las personas normales. Pero él no estaba satisfecho con ser únicamente un hombre fuerte.
Se dirige a Sakai para estudiar esgrima en la escuela Yagyu. En ese tiempo estaba también metido en una cuestión de límites de pesca, en su pueblo, y tubo éxito en su gestión, logrando solucionarla. Gracias a ello se comienza a hablar de él. También por entonces estaba mezclado en tantas actividades que provocó más de un dolor de cabeza a su padre.
Estaba lleno de vigor juvenil, con espíritu indomable. Si otras personas trabajaban dos veces lo que la gente normal, él lo hacia cuatro, si otros acarreaban 40 Kg el 80 Kg. Su temperamento ágil y nervioso, deseoso de manifestarse, encuentra ocasión en los festivales de arroz. En esos festivales se coloca una cantidad de arroz cocido, de una clase especial, en un enorme tazón o mortero de piedra. Después mediante una especie de mazo de madera (pero con la parte que golpea muy alargada) se golpea hasta machacarlo.
Un ayudante va dando vueltas al arroz mientras es golpeado. Gradualmente el arroz se convierte en una sustancia gomosa, que se separa y a la que se da forma de tortillas que se consumen una vez frías. El peso del mazo, unido a la dificultad de su manejo, a causa de su desproporcionada cabeza, a la fuerza requerida y la frecuencia necesaria para conseguir la pasta, hacia que quien lo manejara, poseyera grandes facultades. En estos concursos, el Maestro derrota uno tras otro a los fuertes jóvenes que compiten con él, cuatro, seis, incluso diez. Todos son vencidos y finalmente el Maestro rompe el mazo. Se dirige a otros lugares donde también se celebran festivales de arroz y rompe también los mazos al terminar, hasta que llega un momento en que los habitantes del lugar a donde va, conociendo su fuerza y no deseando ofenderle rehusando su ofrecimiento a participar, le sirven té y pasteles, tratándole, según la costumbre japonesa, como un invitado de honor, y evitando esa forma que se acerque a la zona de competición.
Cuando la situación entre Rusia y Japón comienza a estar tensa y se prevé una guerra, decide alistarse, haciéndolo en el regimiento Wakayama. Allí mostró su extraordinaria habilidad en todos los terrenos del entrenamiento y, a pesar de ser un soldado raso, llamo la atención de su comandante. Media solamente 1,55 mts. pero su estructura era la de un tanque y pesaba unos 90 Kg
Fue siempre el primero en los pesados ejercicios de gimnasia, carreras, etc.
Como Japón estaba en guerra, el entrenamiento era más duro que de ordinario y muchos soldados no lo resistían, llegando incluso a desmayarse. El Maestro solía ponerse en cabeza y llevar a dos o tres de ellos su pesado equipo. Fue considerado un hombre de gran valor en la batalla de Manchuria y ayudo a mantener la moral de sus compañeros más de una vez.
A pesar de haber terminado el servicio militar, fue requerido por el oficial a cuyas ordenes había estado, quien le sugirió entrar en la academia militar. Posteriormente recibió varias visitas de los jefes de su regimiento, tratando de convencerle que se alistara de nuevo.
Aun cuando rehusó entrar en la vida militar, no se conformo con una vida normal se convirtió en líder de la comunidad de su pueblo, Tanabe, y llevo las actividades del distrito. En aquel tiempo, un tercer dan de Judo, Kiyoichi Takagi, visita la ciudad natal del Maestro, el cual reúne a otros jóvenes y todos juntos reciben sus enseñanzas.
Quizás a causa de la fatiga de su vida militar, debe permanecer en cama seis meses. Sufría grandes dolores de cabeza y alguna extraña enfermedad y sus padres estaban muy preocupados. Finalmente se recobró por completo.
En la primavera de 1.910 se establece como colono en Hokkaido, que formaba la frontera norte del Japón en aquel tiempo, de esa forma consigue un doble objetivo, un oportuno cambio de aires por un lado y por otro la oportunidad de trabajar en una tierra prácticamente sin desarrollar.
Habiendo recobrado su salud y con un espíritu renovado, el Maestro se concentra en llevar a cabo sus obligaciones. Tenia entonces treinta años. Perfecciona aún más su condición física y se convierte en un hábil jinete, cabalgando sin descanso por las montañas y praderas de la zona, atravesando en ocasiones fuertes tormentas. Esto consiguió que su entrenamiento, duro de por si, incrementase su dureza con un nuevo elemento, la resistencia al frío.
Mas tarde es elegido miembro del consejo de Kamiyubatsu, Sirataki.
Ayuda y anima al mayor Urataro Kaneshige a favor de los colonos y se mantiene en contacto con la oficina del gobernador, en Hokkaido. Organiza una asociación para la construcción de la línea Sekihoku (una zona de casi 35 Km cuadrados) los habitantes confían plenamente en él por sus actividades y comienzan a llamarle, respetuosamente, rey de Sirataki.
DIGNATARIO DE LOS COLONOS
Sokaku Takeda, Maestro de la escuela Daito de Jujitsu, vivía en Hokkaido. A pesar de que, por entonces, los estudios y trabajos del Maestro sobre el desarrollo y explotación de la tierra habían avanzado mucho, su deseo de conocer a Takeda era muy grande y finalmente se encuentran en el hotel Kubota de Engaru.
Este encuentro se produce en 1.911, cuando el Maestro tenia 28 años. El Maestro Takeda le dice: “tienes esperanza y una habilidad excepcional, te enseñare”. Comienza sus estudios.
La escuela Daito tenia una gran tradición y reclamaba para sí la gloria de haber sido fundada por el príncipe Sadazumi, sexto príncipe del Emperador Seiwa, del siglo IX. Su fundamento teórico se mantenía sólido y profundo como la creatividad de sus numerosas técnicas, y mantenía un gran hermetismo en sus enseñanzas siendo reveladas estas, solo a personas muy determinadas. El Maestro Takeda era un gran experto, a pesar de su corta estatura, y el Maestro sentía un gran respeto hacia él.
Permaneció un mes en el hotel Kubota y, más tarde, en 1.912, le invito a su casa. Allí recibía sus enseñanzas, le cuidaba e incluso cocinaba para él y le bañaba. Finalmente, el Maestro le construye una casa. Takeda era un hombre de espíritu violento y muy severo con sus estudiantes, pero ello no preocupaba al Maestro Uyeshiba quien estaba tan absorto que se olvidaba incluso de comer o dormir concentrando su energía por completo en los estudios.
Estos hechos tuvieron una profunda relación con el estado actual del Aikido.
Los estudios del Maestro bajo la escuela Daito comenzaron en 1.911, y en 1.916 obtuvo el apreciado diploma que certificaba su dominio en todos los estudios. En esos años había estudiado con el maestro Takeda menos de cien días, el resto siguió el aprendizaje y las practicas en solitario. Por sus estudios de Budo de aquel periodo debía pagar a su Maestro unos 300 a 500 yen (en aquel tiempo un yen era más o menos o,49 dólares) por cada técnica. Además tenia que trabajar duramente, cortando leña y acarreando agua para su Maestro, antes de cada clase. De este modo gasto casi por completo la herencia de sus padres.
SERIA ENFERMEDAD DE SU PADRE
A finales de la primavera de 1.918, recibe un telegrama que le anuncia que su padre esta grave. Regala todas sus propiedades a su Maestro Takeda y abandona Hokkaido. La villa de Hokkaido, mientras el Maestro estuvo en ella, había progresado considerablemente. Se construyó el pueblo propiamente dicho, una escuela, etc. y por todo ello él había ganado prestigio social y bienestar económico, pero en su mente nada de eso contaba. Solo le ocupaban los esfuerzos que había hecho para sus estudios y sus fructíferos logros. Y así el Maestro regresa a su casa como había partido; ninguna posesión excepto su vigoroso espíritu.
ESTUDIOS EN AYABE
Mientras el tren le lleva a su destino, oye hablar del reverendo Wanisaburu Daguchi, fundador de la nueva religión Omotokyo. Deseando hacer algo para ayudar a su padre, decide inmediatamente cambiar su viaje y dirigirse a Ayabe, prefectura de Kyoto, donde estaba el centro de la nueva religión, y pedir oraciones por su curación.
Desde que era niño, el Maestro había mostrado un extraordinario interés en el estudio del pensamiento espiritual, hecho que fue profundamente comprendido por sus padres, que le apoyaron y alentaron. Cuando tenia siete años estudio con el reverendo Mitsujo Fujimoto, del templo Jizoji, perteneciente a la secta Shingon del Budismo, y a la edad de diez años estudio Budismo Zen en el templo Homanji, de Aikitsu. Mientras crecía. La búsqueda de alimento espiritual del Maestro se hizo más intensa.
Su deseo de ayudar a su padre fue la principal razón que le impulso a visitar al Reverendo Daguchi, pero después de escucharle quedo admirado de la claridad de sus conocimientos.
Cuando llego a su casa de Tanabe, vio para su dolor que su padre había muerto. El Maestro enfrentado a la muerte del ser que más amaba en el mundo, juro ante su tumba romper el nudo mortal de su mente, pasar más allá y descubrir el secreto del Budo.
Desde ese momento su vida se transforma. Algunas veces permanece en pie sobre alguna roca vestido de blanco y orando piadosamente. Otras, de rodillas en la cima de una montaña, recita ininterrumpidamente plegarias Sinto.
Sus viejos amigos, asombrados de su actitud y de sus cambios, comienzan a preocuparse por él y piensan si no se habrá vuelto loco.
Al poco tiempo, en 1.919, atraído por el recuerdo del Rvdo. Daguchi, vuelve a Ayabe con toda su familia. Busca una luz que ilumine su corazón.
Una casa solitaria en las montañas de Ayabe se convierte en su hogar, y allí estudia silenciosamente hasta 1.926.
VIAJE A MONGOLIA CON DAGUCHI
El Rvdo. Daguchi, propugnaba el principio de paz universal y bondad y tenia la idea de unificación del mundo moral por medio de la religión. Quería construir un reino de la paz en Mongolia, con el poder de la nueva religión, libre de las ataduras de las ordenes antiguas y conseguir la unidad y prosperidad del Este. Tuvo contactos con la religión Putienchao de Corea y la Taoyiian Hungwantzuhiu de China. En la primavera de 1.924 decide partir e invita a Masumi Matsumara y al Maestro de la pagoda Shounkaku de Ayabe, explicándoles su intención y pidiéndoles que viajen con él. En aquel tiempo Daguchi estaba envuelto en el famoso escándalo Omotokyo (falta de respeto mostrada al Emperador) de 1.921, de modo que su marcha se realiza en secreto. Muchas de sus personas de confianza ni siquiera lo supieron.
Parten de la estación de Ayabe a las 3,28 h. de la madrugada del 13 de Febrero de 1.924. el Maestro se une al viaje en Tsuruoka y se dirigen hacia Manchuria y Mongolia.
FRACASO DEL INTENTO
El propósito, en principio, era alcanzar Mukden, y encontrarse allí con el general Lu Chan, invitado de Chang Tao Lin, y adentrarse en Mongolia con su ayuda. Pero, debido a los problemas internos de china en aquel tiempo, la partida de Daguchi se encontró desamparada. Eran buscados como fugitivos, no podían usar las carreteras, los alimentos escaseaban y debían estar continuamente escapando de los enemigos. Durante un ataque por sorpresa son capturados y hechos prisioneros por largo tiempo.
De no haber sido por la intervención del consulado japonés de Chengkiatum, hubieran sido ejecutados. Habían escapado por estrecho margen de la muerte, pero ello no impidió que fueran despojados de cuanto poseían, incluyendo sus ropas.
Finalmente el gobierno japonés obtuvo su libertad y fueron devueltos a Japón.
EL LOGRO DE UN NUEVO ESTADO
paralelamente a su progreso en todos los campos, va naciendo en él una especie de sexto sentido mediante el cual puede anticipar los próximos movimientos de su oponente.
Cuando estuvo en Mongolia fue amenazado en una ocasión con una pistola Mauser. Sintió que la intención de disparar de su enemigo, se convertía en una “bala espiritual” que le atravesaba, sin que él aún hubiera apretado el gatillo. Entonces, con un rápido movimiento, se coloco a su costado, una fracción de segundo antes de que el revolver disparase. Después lo lanzo lejos y a la vez le arrebato el arma. Este es un episodio muy conocido entre los interesados en Aikido.
Tras su retorno a Ayabe el Maestro se dedico a su anterior vida de meditación y estudio, concentrando su mente en aprender profundamente el secreto del Budo.
En la primavera de 1.925, un oficial naval, profesor de esgrima, le visita y expresa su deseo de ser su alumno. Durante la conversación tienen un desacuerdo sobre un asunto trivial, los ánimos se excitan y deciden finalmente luchar. El oficial ataca con su espada de madera o Bokken, pero el maestro esquiva sus golpes una y otra vez, y finalmente el oficial se sienta sin haber conseguido tocarle. El Maestro dice que sentía los movimientos de su adversario antes de que los hiciera, del mismo modo que en Mongolia.
Después de este combate, el Maestro sale al cercano jardín para descansar y recuperarse. Camina hacia un níspero y se queda bajo él, secándose el sudor de la cara. En ese momento se ve desbordado por un sentimiento que jamás había sentido antes. No odia sentarse, ni caminar, se sentía enraizado a la tierra, lleno de un profundo asombro. El Maestro relata así su experiencia: “decidí dedicarme al Budo cuando tenia 15 años y para ello visite a muchos profesores de esgrima y Jujitsu de diferentes provincias. Adquiría la maestría en cada escuela, pero nada de lo que aprendía me daba la esencia del Budo, no conseguía saciar mi mente. Siguiendo mi búsqueda, llamé a la puerta de diferentes religiones, pero tampoco allí obtuve respuestas concretas.
Un día, en la primavera de 1.925 si no recuerdo mal, paseaba solo por el jardín y repentinamente sentí que todo el universo temblaba, un espíritu dorado surgió de la tierra y me recubrió, transformando mi cuerpo. Al mismo tiempo mi cuerpo y mi mente se convirtieron en luz. Era capaz de entender el canto de los pájaros y me di cuenta claramente de la mente de dios, el Creador del universo.
En ese momento fui iluminado: la fuente del Budo es el amor de dios, el espíritu de amorosa protección de todos los seres.
Infinitas lágrimas de alegría corrieron por mis mejillas. Desde ese momento ha crecido en mí el sentimiento de que la tierra entera es mi hogar y siento el sol, la luna y las estrellas como cosas propias. Estoy libre de todo deseo, no solo de posición, fama o dinero, sino también del deseo de ser fuerte.
He comprendido: Budo no es tirar al oponente mediante tu fuerza, no es una herramienta para guiar al mundo a su destrucción. El verdadero Budo es aceptar el espíritu del Universo, mantener la paz del mundo, correctamente producir, cultivar y proteger todos los seres de la naturaleza. El aprendizaje de Budo es tomar el amor de dios, el cual produce, protege y cultiva todas las cosas de la naturaleza y asimilarlo y utilizarlo en nuestro propio cuerpo y alma”.
Esta revelación ocurrió en pocos instantes, pero era la primera de tal naturaleza que había sentido en su vida. Revoluciono toda su vida y fue la causa del nacimiento del Aikido.
Pero el Maestro clarificó la superioridad de la vía del Aikido como miembro de la sociedad de Budo (una sociedad en la cual sus miembros tienden simplemente a enfatizar las técnicas, la fuerzas la resistencia). "El camino del Budo es hacer nuestro propio el corazón del Universos practicar nuestra misión de amor y protección de todos los seres, con espíritu amplio. Las técnicas de Budo son sólo medios para lograr ese fin". Así lo aseguró el Maestro.
Dicho de otro modo, el Maestro, habiendo estudiado totalmente el Budo y adquirido su esencia a través de su dura lucha, se fijó primero una meta, una especie de dirección espiritual ante todo, y después fusionó las técnicas de AIKI dentro de "... la corriente del espíritu, el poder del espíritu o poder del alma". Dio vida a las altas técnicas y al lado espiritual del Buda japonés. Fue el primero en indicar claramente y revelar el propósito del mundo de AIKI. Del Jujitsu al Do, dicho de otro modo, de las técnicas al Camino, esa es la forma en que constantemente debes estar si te fijas su misma meta.
DESARROLLO DEL AIKIDO
LOS ATAREADOS DÍAS DE AYABE
Cuando el Maestro vivía en Ayabe, Wanisaburo Daguchi anunciaba a cuantos encontraba: "hay un guerrero endiabladamente bueno en mi pueblo". Probablemente por esta causa fue visitado por muchas personas. El vicealmirante Masakio Asano fue una de ellas. El almirante Asano dio al Maestro importantes contactos en la marina y más tarde, cuando se trasladó a Tokio, le sirvió como guía.
Hidetaro Kubota, Yutaka Otsuki, Sogetsu Inagaki, Gunzo Oshikawa, Yoichiro Inoue, todos ellos fueron sus alumnos. Kubota (su actual nombre es Nishimuta y es sexto dan de Judo) estudiaba en la universidad de Waseda por aquel entonces y era también un conocido campeón de Judo en los ambientes universitarios. Influyó a muchos otros para que estudiaran Aikido, incluyendo a Kenji Tomiki y Nobubumi Abe. El mismo dice: "cuando estudiaba en Waseda oí al Rvdo. Daguchi hablar del Maestro Uyeshiba. Me encontré con él y no creyendo que pudiera defenderse bien, le ataqué. Fue el atolondramiento de mi espíritu juvenil lo que me impulsó a hacerlo. Me sorprendió tremendamente su fuerza y desde aquel momento he hecho de vez en cuando de secretario privado suyo".
La vida diaria del Maestro cambió vivamente. Después de volver de Kioto fué a Osaka y Kyushu. Estaba constantemente en movimiento de un lado a otro, atendiendo a las diversa invitaciones que le llegaban de todas partes. Por entonces no había aún un Dojo permanente.
EL MAESTRO SE ENCUENTRA CON EL ALMIRANTE TAKESHITA
Había un médico llamado Wasaburo Asano que tenía una posición destacada en el grupo del Rvdo. Daguchi, y el almirante Asano era su hermano. Este encontró al maestro y quiso introducir a otros el verdadero sentido del Aikido. Uno de ello fue su condiscípulo en la academia naval, Isamu Takeshita. El almirante, un gran admirador del Budo, pidió al Maestro que se desplazara a Tokio. Se encontraron en la mansión del industrial y hombre de negocios Kiyoshi Umeda. El almirante tenía el mismo temperamento que el Maestro y desde el principio fue uno de sus más serios seguidores. A partir de ese momento le pidió varias veces que volviese para seguir en contacto.
Mediante la presentación del almirante Takeshita, el conde Gombei Tamamoto, tuvo ocasión de ver al Maestro en acción, quedándose asombrado de su manejo de la lanza. A este suceso siguieron otros y así, varios miembros de las familias nobles cruzaron más de una vez su puerta. Finalmente se ofreció un curso de 21 días de duración, en el palacio Aoyama, para miembros de la guardia del Emperador, que poseyeran un quinto dan de Judo y esgrima.
Se instaló temporalmente un Dojo en la mansión de Ichizaemon Morimura y
comenzaron a visitarlo grupos de distintas personas, llegados de todas partes.
VIAJE A TOKIO: DOJO EN UNA CASA ALQUILADA
La familia del Maestro se traslada de Ayabe a Tokio en las fiestas del Año Nuevo de 1.927. Alquilaron una casa de cinco habitaciones en Saramuchi, por 35 yens al mes. Kiyoshi Yamamoto, hijo del conde Gombei y el almirante Takeshita, les ayudaron.
Se acondicionó el salón de billar de la mansión del príncipe Shimazu, y se ofreció como Dojo. Desde ese momento los hijos de Takeshita, Shimazu, Yakamoto, etc. comienzan seriamente su aprendizaje.
A primeros de 1.928 deben trasladarse de nuevo.
Entre los estudiantes de aquella época pueden mencionarse almirantes y generales, así como personas bien conocidas en el mundo de las finanzas y la política. Iwao Kasahara, que por aquel entonces era campeón universitario de Judo, comenzó también su aprendizaje.
El Aikido llama la atención de la gente y todo el mundo habla de esa nueva clase de Budo que ha surgido en la ciudad de Tokio.
El Maestro es invitado como profesor de Budo en la Academia Naval y la mayoría de estudiantes y profesores de la misma estudian con él. Actores de primera línea y bailarines, incluyendo a Kikugoro, vienen a aprender los movimientos corporales del Aikido.
Las solicitudes para iniciar el aprendizaje abundaban. Yoichiro Inoue, al cual el Maestro había enseñado desde pequeño, Takeshi Nishimi 6° Dan de Judo y actual consejero técnico de la rama Nagasaki de Aikido, que fue el primer estudiante de Tokio, Hishao Kamata, Kikuo Kaneko y otros. El número de aprendices sube y sube y resulta imposible admitir más. En 1.929 realizan un nuevo traslado, esta vez a Shiba Takenawa Kurumamachi. Pero también esta nueva casa se queda pequeña en menos de seis meses. Finalmente se discute la construcción de una residencia completar un amplio Dojo, e inmediatamente se ponen manos a la obra. Se toma como residencia temporal una gran casa situada en una colina de Mejiro, hasta que sea terminado el "cuartel general".
VISITA DEL PROFESOR KANO
Hay un suceso memorable durante la estancia en esa casa, y es la visita del profesor Jijoro Kano, fundador del Judo, en compañía del profesor Nagaoka y otros miembros. A pesar de que ninguno había sido nombrado oficialmente para esta visita por el Kodokan (centro oficial de Judo) el Maestro fue visitado por una gran cantidad de altos grados de Judo. Se dice que el profesor Kano viendo el Aikido del Maestro en acción, dijo: Ese es mi Budo ideal" y reveló a los miembros de su staff "A decir verdad me gustaría llevarme a Uyeshiba a mi Kodokan, pero él es también un Maestro, así que es imposible. De todos modos, quiero que alguno de nuestros hombres más capacitados vengan a estudiar con él".
Al poco tiempo llegan Nagaoka y Minoru Mochizuqui (actualmente Jefe de la rama Shizuoka de Aikido) y también Jiro Takeda. Nagaoka abandona al cabo de un corto, periodo de aprendizaje, debido a varias razones, una de ellas era su avanzada edad. Mochizuki continua actualmente en el estudio del Aikido..
TERMINACIÓN DEL DOJO KOBUKAN
La calidad de los nuevos estudiantes, su cantidad, que se va incrementando por momentos, y el intenso entrenamiento, hacen que los propietarios de la casa manifiesten que hasta las vigas van a aprender Aikido.
El nuevo Dojo, de 80 tatamis de capacidad, que se encuentra situado actualmente en Ushigome, fue completamente terminado en Abril de 1.931. Se le llamó Kobukan. El Maestro toma precauciones muy estrictas para asegurarse que ninguno de sus aprendices va a hacer un mal uso del Aikido y, siguiendo ese criterio, solamente acepta a aquellos cuyo carácter atestigua que así será. No estaba interesado en anunciar que se daban cursos de Aikido, pero a pesar de ello el Dojo crecía rápidamente
EL DOJO DE USHIGOME Y SUS APRENDICES
Había 30 o 40 aprendices por entonces, la mayoría altos grados de Judo o esgrima y con un peso de más de 80 kg. Estaban tan llenos de vitalidad y hacían un ejercicio tan intenso, con un entrenamiento tan duro, que el lugar comienza a ser conocido como: "El Dojo diabólico de Ushigome". Los estudiantes estaban concentrados en el mundo del Aikido, formado sus estudios y el Dojo, lejos de los asuntos mundanos. Ambicionaban conocer los secretos del Aikido. Bajo la guía del Maestro querían ser ellos mismos caminando por un sendero vital más elevado.
Los bravos "seniors" como Inoue y Kamata, las nuevas figuras como Hajime Iwata, de la universidad de Waseda, Minoru Mochizuki, Aritoshi Murashige, eran todos ellos enviados por el Kodokan. Día y noche su esfuerzo limpio y su deseo puro, dan una buena atmósfera al nuevo Dojo. A pesar de que se acuestan tarde, a las dos o tres de la madrugada, se levantan a las cinco y comienzan a limpiar todo el local. Entre los aprendices que vivían con el atareado Maestro y cuidaban de él, se distinguieron especialmente Kaoru Funabashi y Tsutomu Yukawa. Funabashi, de carácter afable, podía efectuar cualquier tipo de caída, incluso con la lanza entre las manos
Yukawa, tras diez años de estudios de Aikido puede levantar con facilidad, al mismo tiempo, dos sacos de arroz y siente claramente un poder en él. Tienen caracteres opuestos pero hasta que murieron asistieron siempre, pública y privadamente, al Maestro.
Aproximadamente en el periodo de 1.933 a 1.935, Shigemi Yanekawa, Zinjiro Shirata, Zensaburo Akazawa y Tsuyoshi Shiota se unen al grupo. Estaban también Kenji Tomiki y Tesshin Hoshi, que vinieron del Judo. Tomiki estudió con el Maestro en los tiempos en que se le conocía como "Tomiki el del Club de Judo de la universidad de Waseda". Había comenzado a ejercer como profesor en su ciudad natal pero su atracción por el Aikido era irresistible, por lo que dejó su profesión y continuó con el Aikido. Su interés era tan sincero y su propósito tan firme, que continuó con las clases hasta que obtuvo un nuevo puesto en la Universidad Imperial de Manchuria.
Tesshin Hoshi era profesor de Judo en la Escuela Universitaria de la provincia de Kü. Fue fácilmente vencido, con una sola mano, por el aikidoka Tsutomu Yukawa, que había sido uno de sus estudiantes. Hoshi quedó sorprendido y se dedicó al estudio del Aikido durante dos años. En esos dos años de duro estudio se vio claramente que confiaba demasiado en si mismo. Siempre deploró no poder ser rival para el Maestro. RinJiro Shirata era el orgullo del Kobukan. Unos pocos episodios de su vida servirían para mostrar su temperamento y el de los estudiantes de aquel tiempo. Llamó a la puerta del Maestro en 1.933 y estudió con el durante cinco años, hasta que partió hacia el frente formando parte del ejercito. Aquellos eran los días más brillantes del Kobukan. En 1.934, un año después de su ingreso, fueron invitados él y su compañero Hashimoto por la Asociación Okayama de Promoción y Desarrollo del Budo. Una vez allí, son desafiados a un combate por dos nativos que alardean de sus habilidades. Shirata declina firmemente el reto, diciendo: No hay combate en Aikido es "no lucha". ellos no le hacen caso así que finalmente lanza a uno e inmoviliza sus manos. Después, riendo, dice: "Ves, ¿puedes resistir al mundo de la "no resistencia"?. Había otro compañero aprendiz, con experiencia en Sumo, que medía más de 1,90 mts. se alababa y alardeaba de sus habilidades, empleando un estilo grandilocuente. Fue rápida y efectivamente inmovilizado por Shirata. Desde ese momento no volvió a hablar de Budo cuando este andaba cerca.
Habría muchos otros de quienes hablar, incluyendo al vigoroso Gozo Shiota.
El ardiente esfuerzo de todos ellos dio una tradición de vigor y fortaleza de ánimo al Kobukan.
ESTABLECIMIENTO DE NUEVOS CENTROS
Había un vivaz anciano, llamado Kyugoro Kuroyanagi, que vivía en Ushigome Kagurazaka, al cual el Maestro había impresionado vivamente, hasta el punto de que reconstruyó una de sus casas en Fujimidai, convirtiéndola en un Dojo, lo que facilitó a muchas personas poder asistir, dada su favorable localización.
Seiji Noma, editor destacado y moralista, vio la forma de vivir del Maestro y su aprendizaje como guerrero. Reconstruyó su casa y ofreció prestársela. Su hijo Kiyoshi se hizo aprendiz y llevó a cabo un entrenamiento duro y constante. Acababa de ganar un concurso de esgrima organizado por el Emperador y estaba lleno de energía. Mientras tanto, más y más personas se interesaban por el tema en el área de Osaka y se ve la necesidad de fundar otra escuela, que al poco tiempo se levanta allí.
También ocurre lo mismo en otros lugares, lo que hace que el Maestro esté muy atareado visitándolos constantemente. En aquel entonces, únicamente pasaba en el Dojo central de Tokio unos 10 o 12 días cada mes.
ASOCIACIÓN PARA LA PROMOCIÓN DEL BUDO
Esta asociación nació el 13 de Octubre de 1.932 (se llamaba Budo Sen'yokai) e inmediatamente el Maestro ocupó el cargo de Presidente.
Se instaló en Takeda, en la provincia de Tamba, un Dojo de 150 tatamis, que inmediatamente se llenó de jóvenes entusiastas. El Maestro compró una vieja casa en Takeda y en ella fundó el centro oficial de la asociación. Se decía que en ella un grupo de leales, durante el periodo de restauración, se habían suicidado, y desde entonces la gente la llamaba la casa embrujada.
Los esfuerzos de los miembros de la asociación comienzan a dar sus frutos y surgen ramas de la misma por todo Japón. Los estudiantes siguen llegando. En ese tiempo había en Takeda unos 70 u 80 y se podrían contar innumerables anécdotas de ellos. Por ejemplo, Fujishawa maneja una barra de hierro de 55 Kg., con toda facilidad; Suzuki arrastra una piedra, que pesaba 300 Kg., hasta el lecho de un río, Yuasha dobla fácilmente un clavo de 150 mm. Gente como ellos viaja por todas partes, reúnen a las personas interesadas y enseñan.
Todos cuantos visitan el Dojo pueden darse cuenta de que el Maestro exige un aprendizaje realmente severo. No pocas veces rehusa enseñar Aikido si no está de acuerdo con el carácter de las peticionarios y por el contrario enseña a quienes simplemente estaban observando. Quienes entran en el Tatami con ropas informales, se cruzan de brazos o se quedan en pie, son inmediatamente expulsados.
PRIMEROS ‘INSTRUCTORES'
Al mismo tiempo que el Aikido se hace más popular, aumentan los temores del Maestro de que se haga un mal uso de él. Exige en todos los casos recomendaciones de dos personas respetables, antes de admitir a nadie.
Consecuentemente muchos de los instructores eran gente de edad o personas de elevada posición y los jóvenes conocidos practicantes de diversos Budo o hijos de familias prominentes. Por la misma razón se daban bastantes clases privadas fuera de horario. Los alumnos tenían que trabajar casi sin descanso.
Destacaban entre los instructores de aquel tiempo, el marqués Maeda y el Dr. Kenzo Niki. Maeda era un Shogun, tenía un ayudante para quitarle los zapatos y ayudarle a ponerse el keikogi o traje de entrenamiento. Por el contrario el Dr. Kenzo solía sorprender a los estudiantes a las cinco de la mañana. Proponía un ejercicio, los lanzaba, y mientras ejecutaba cada movimiento recitaba antiguos proverbios japoneses del estilo de :"El viento dobla los sauces" o "derramar agua en un tatami", etc. con los cuales indicaba los movimientos de poder espiritual de AIKI. Después volvía apresuradamente a su casa. Para cuando los aprendices se despertaban del todo, el doctor ya se había ido. Recordando esos días, dicen de él que parecía un fantasma.
El campeón de lucha era, por aquel entonces, Mangan, de América. Medía más de 1,90 mts. de alto. Un día tuvo un combate con el Maestro. Atacó con el llamado salto de coz, pero el Maestro lo lanzó rápidamente y sin esfuerzo. Desde ese momento se convirtió en su discípulo y lo visitaba casi a diario.
Más tarde, los lugares donde se recibía instrucción en Osaka incluyeron el Sumitomo Club, Asahi Press y el departamento de policía. En ausencia del Maestro la enseñanza era impartida por Yukawa.
LA CREACION DE UNA FUNDACION
La enseñanza de Aikido prevalecía sobre otros tipos de Budo. Sus jóvenes miembros practicaban esgrima con tal habilidad que en un concurso ganan la copa de la Asociación Moral Imperial. Los miembros de todos los campos del Budo, incluyendo practicantes de esgrima y Judo, visitan a menudo el Dojo. El Aikido comienza a aumentar y día a día es mejor comprendido.
En 1.939 se propone la reorganización del Kobukan y su transformación en Fundación Kobukai. Se aprueba la moción en 1.940 y_ se coloca al frente, como presidente, residente, a Isamu Takeshita.
En el periodo del Gabinete Konoe, en 1.940, se organiza un comité de promoción del Budo, del cual se hace cargo el Ministro de Cultura y Bienestar. El Maestro forma parte de ese comité. Más tarde es enviado a Manchuria como miembro de la delegación japonesa de Budo, para la celebración del décimo aniversario del Imperio Manchú.
Un campeón profesional de Sumo, Tenryu, fue alumno en el Dojo Kobukai durante dos meses y medio.
Por aquel entonces el Rey Te, de Mongolia, visita Japón, y en su visita se dirige a Tokio con el fin de satisfacer su gran deseo de conocer el Aikido de Uyeshiba.
En 1.939 y 1.940 Koichi Tohei, que es el actual _jefe de instrucción del Dojo central de Aikido, y Kisaburo Osawa se integran al grupo.
Pero la guerra mundial estalla en 1.941. a medida que la situación se va deteriorando y los jóvenes son llamados a filas, el Dojo se vacía. El Dojo Kobukai, una vez lleno de promesas, permanece quieto y silencioso.
DOJO AL AIRE LIBRE, EN IWAMA
"Si posees un Dojo te encuentras presionado por asuntos de negocios, el manejo del local y otros similares y comienzas a ser menos devoto de Budo, por tanto tu habilidad disminuye". Esta es la creencia clara del Maestro, por ello nunca pierde su espíritu original de discípulo, siempre sigue fiel al Camino. Su ardiente deseo de conocer el Budo es siempre fuerte. Dirigir el Dojo fue para el un asunto secundario. Tan pronto como el Dojo está establecido en Tokio, busca un lugar libre de los problemas administrativos del Dojo de la ciudad.
"Budo y trabajo en el campo", una de las combinaciones favoritas del Maestro, se ve materializada finalmente en un Do ¡o al aire libre, en la ciudad de Iwama, prefectura de Ibaraki, donde se levanta actualmente el Dojo Ibaraki.
El Santuario de AIKI, ante la insistencia del Maestro, se erige finalmente en un campo de 72.500 m2. Un Dojo de 40 tatamis se construye en uno de los laterales y todo el conjunto comienza a ser el lugar más importante del Aikido. Como la guerra se intensifica, el Maestro vuelve al cultivo de la tierra, predica el Camino y enseña a los estudiantes que, habiendo oído hablar de él, se dirigen al lugar en busca de sus enseñanzas. Este tipo de vida continúa incluso tras el final de la guerra. Sigue madurando su espíritu y continua afinando las técnicas de Aikido.
AÑOS POSTERIORES A LA GUERRA
A pesar de que la mayor parte de profesores y alumnos estaban en servicio activo durante la guerra, el Departamento de Instrucción del Kobukai siguió en marcha, bajo la dirección del autor, que es el sucesor del Maestro y de Kisaburo Osawa. Ofrecieron cursos en diferentes sitios.
Después de la guerra vino la ocupación y con ella un paro total de todas las actividades de Budo, que fueron declaradas fuera de la ley. Pensando en su renacimiento se planteó la organización para hacer frente a las circunstancias del momento en que sucediera. El consejo preparatorio se celebró en Tokio, en 1.945, en la mansión de Tokiwa, en Maruncuchi. Asistieron cincuenta y tres personas, incluyendo al príncipe Konoe (exprimier). En este consejo se acordó el nuevo nombre de la asociación: AIKIKAI (Asociación de AIKI) y se eligieron nuevos mandos.
La nueva organización se aprobó el 9 de Febrero de 1.948 y el primer paso para la restauración del Aikido tuvo un pequeño pero sólido comienzo.
ESTADO ACTUAL DEL AIKIDO
El Aikido dejó una profunda huella en el mundo del Budo tras los periodos difíciles de la guerra e hizo grandes progresos, tanto nacional como internacionalmente. En los primeros años se tomaban grandes precauciones para evitar el mal uso de este arte y los estudiantes eran cuidadosamente seleccionados, por lo tanto era lógico que solo se encontraran entre ellos personas de clase alta o aquellos que tenían un fuerte deseo de aprenderlo, como los militares. Pero, después de la guerra, la tónica fue darle un carácter popular. Causó sensación tanto en el Budo como en los medios de comunicación.
El Aikido comienza a ser conocido en los países del oeste y muchos estudiantes extranjeros vienen a aprenderlo a Tokio. Su desarrollo continúa rápidamente. Las actividades actuales y su organización son las siguientes:
El actual director de la Fundación Aikikai es Kenji Tomita. El jefe del Dojo Central en Wakamatsu-Ku, Tokio, es el autor. El jefe del departamento de instrucción es un 9° Dan, Koichi Tohei.
El número de practicantes que accede al grado Dan supera los 2.000 y de ellos más de 30 pertenecen al departamento de instrucción y poseen más de sexto dan. Todas las personas que enseñan Aikido en Japón son, por supuesto, directa o indirectamente alumnos del Maestro,
En el Dojo central, en Tokio, 500 practicantes estudian día y noche. Uno de cada diez es extranjero. El Maestro, a sus 80 años, dirige las prácticas y quienes estudian con el practican con la meta del Aikido en ni ente:
TODO EL MUNDO UNIDO EN UNA SOLA FAMILIA
AIKIDO Y OTROS BUDO
¿Cual es la diferencia entre Aikido y Judo? ¿y con el Karate? Estas preguntas se oyen siempre en las demostraciones de Aikido. Hablando en términos generales se puede decir que el Judo emplea las técnicas de agarrar por las mangas o el cuello de la ropa y después se aprovecha de una oportunidad para lanzar al oponente. Por el contrario, en Aikido, el momento de contacto es fundamental, es el momento decisivo para actuar. Al principio estamos separados y respondemos a los movimientos de un oponente con técnicas de Aikido, no hay agarres o empujones.
También es fácil notar una gran diferencia cuando se compara con el Karate, en general se limitan a golpes con las manos o los pies, por lo que la mayoría se desarrollan en línea recta, a pesar de que incluyen también algunos movimientos circulares. En Aikido también existen golpes con las manos o los pies, pero la esencia reside en los movimientos esféricos o circulares, siendo poco frecuente los movimientos en línea recta.
Los movimientos más similares a los del Aikido se encuentran en la esgrima japonesa más que en el Judo o el Karate y, a pesar que en apariencia son diferentes, tienen esa base. Es fácil explicar los movimientos basándose en la esgrima más que en otras artes.
El Maestro decía siempre: "Aquellos que estudian Aikido, al coger una espada deben maniobrar de acuerdo con las técnicas de Aikido para la esgrima y si toman un JO, de acuerdo a las del JO". Una espada o un bastón son simplemente una extensión del cuerpo, de modo que, a menos, que lo agarres como si estuvieran vivos, no estarás estudiando verdadero Aikido.
El método de aprendizaje de Aikido es muy similar al de la esgrima. En esgrima, desde el principio hasta el final del combate existe una distancia (aproximadamente 2 metros) entre los contendientes. En Aikido a pesar de que no llevas espada, controlas a tu oponente en el momento en que la distancia te es favorable. El manejo de la espada en Aikido, está basado en el avance del cuerpo entero en forma oblicua o de HANMI, lo cual es ligeramente distinto de las modernas técnicas de esgrima japonesa.
Como ya se ha mencionado, el Maestro practicó varios tipos de Budo, por lo cual es lógico que estén reflejados en las técnicas de Aikido, pero, cómo él llegó más allá, su esencia es diferente a la de aquellos. De cuando en cuando se interpreta mal el aprendizaje de Aikido, limitándolo a un mero aprendizaje de formas. Pero las variaciones del Aikido son demasiado numerosas para que sean consideradas únicamente así. Cuando el Aikido se practica como mera forma, su esencia (el movimiento de la Naturaleza es el movimiento de nosotros mismos) no se alcanza. Por ello el Maestro dice: "No hay formas ni estilos en Aikido. Su movimiento es el de la Naturaleza, cuyo secreto es profundo e infinito". Por ello es distinto de los otros Budo que están pendientes de la forma.
Cuando usamos la palabra "forma" queremos decir que las técnicas de Aikido son series de formas espirituales, sin fin, que se encadenan unas a otras y forman un todo, cerrado y unificado. No pueden ser divididas. Esto es ir más allá de la mera concepción de forma en el sentido convencional. Por todo ello las técnicas de Aikido son diferentes a las de esgrima, Karate, etc. pero su espíritu es acorde con los secretos de todas estas artes.
PERSPECTIVA DINAMICA DEL AIKIDO
Las técnicas de Aikido están estructuradas racionalmente desde un punto de vista dinámico. La idea general es la siguiente:
El triángulo es la postura ideal para las técnicas de Aikido. Cuando el movimiento comienza te conviertes en una peonza. Las técnicas de Aikido sirven para conseguir el estado en que puedes cambiar el SEIKA TANDEN del oponente, mediante tu propio movimiento esférico, que tiene como eje tu SEIKA TANDEN, y así maniobrar y lanzarle velozmente.
Hay un viejo proverbio que muestra el secreto del Jujitsu: "empuja cuando tiren de ti y tira cuando te empujen". Los siguientes versos muestran una ingeniosa forma de explicación usada por los fundadores de las viejas escuelas de Jujitsu:
Suavidad es la mente de un sauce que vuelve la fuerza del viento contra el propio viento
Si la flexibilidad y la resistencia son la esencia de la fuerza el aprendizaje será mucho más fácil
La flexibilidad es el camino para ser fuerte aprende por tanto su exquisita utilidad
Estos versos ilustran el principio de la flexibilidad (Jujitsu quiere decir literalmente: "Las técnicas de la flexibilidad", mientras que Judo significa: "El camino de la flexibilidad").
En términos de Aikido se diría: "Gira (Ura o Tenkan) cuando te empujen y Entra (Omote o Irimi) cuando tiren de ti".
El movimiento circular es diferente de los movimientos en línea recta del Jujitsu. Tiene más variantes cuando se usa a conciencia, en el Budo, se alcanza una mayor efectividad. Es un desarrollo de los movimientos esféricos, compuestos de fuerzas centrifugas y centrípetas.
Por esa razón, tu oponente y tú no formáis una posición dualista, sino una unidad de dos, guiada por ti. Ambos mantenéis el control, que tú asumes debido a tu fuerza centrífuga y a la centrípeta que llega hacia ti. Cuando se continúa este movimiento esférico, sin rupturas, aparece el ritmo singular y grácil, característico del Aikido.
Cuando este tipo de movimiento esférico, continuado y poderoso, se lleva a cabo por el cuerpo en su totalidad, la fuerza de cada parte se reúne en un todo y se ejecuta un movimiento armonioso y semejante al giro de un tornillo.
El modo de girar debe ser flexible y seguro, con equilibrio estable como una roca y basando tu centro en él. Es como un molino de viento que responde a la más ligera brisa, incluso si es tan tenue que el cuerpo humano no lo nota, y se mantiene girando, o como una peonza, cuya fuerza de rotación se extiende a cada parte de su masa y simultáneamente reúne de nuevo todas las dinámicas alrededor del eje, sujetándolas y manteniendo de ese modo su equilibrio. La peonza, de ese modo, rechaza o absorbe cualquier cosa que la toca. Otros ejemplos similares, en la Naturaleza, son los poderosos remolinos de aire o agua.
Por todas estas razones, es fácil comprender por que las técnicas de AIKI de absorber y lanzar, están basadas en la cintura. Cuando las ejecutas bien, el oponente se ve envuelto en la acción de las fuerzas centrífugas y centrípetas y queda en una posición inestable. Se encuentra girando alrededor del círculo exterior de tu movimiento de peonza, en un estado de "equilibrio inestable del cuerpo entero" cuando se ve al Maestro en acción, teniendo en cuenta esas correlaciones de fuerzas, podemos darnos cuenta de que las fases del movimiento de sus manos y pies trazan una forma esférica, mientras su velocidad aumenta, teniendo como eje su cintura estable. Cuando coge un bastón, su cuerpo y él adoptan la apariencia de un cuerpo esférico e incluso el bastón parece cobrar vida.
Por lo tanto, cuando practicamos Aikido debemos estudiar las técnicas con el fin de adoptar, bien una apariencia de tetraedro equilátero cuando estamos parados, o bien la de un cuerpo esférico cuando nos movemos. Este cuerpo esférico debe ser versátil, manteniendo el poder contenido en él y armonizando las fuerzas centrífugas y centrípetas, como una pelota de goma que rueda por una cuesta rebotando vivamente, sin importar lo escarpado de la misma.
Es importante estudiar esa relación de fuerzas en profundidad, desde el punto de vista de AM, pero en el aprendizaje debemos conseguir el estado de "no mente" y no encadenarnos con análisis de teorías.
REGLAS DURANTE LA PRACTICA
En el Dojo Central de Tokio están fijadas las siguientes reglas:
l. Un golpe de Aikido es capaz de matar a tu oponente. Durante la clase obedece a tu instructor y no hagas del periodo de prácticas un innecesario concurso de fuerzas.
2. El Aikido es un arte en el cual aprendes a hacer frente a diferentes adversarios simultáneamente. Por lo tanto, es necesario que pulas y perfecciones la ejecución de cada movimiento de forma que puedas enfrentarte, no sólo a quien venga de frente, sino a cualquiera que se aproxime desde cualquier dirección.
3. Practica constantemente con un sentido de placentera alegría.
4. Las enseñanzas de tu instructor constituyen solo una pequeña fracción de lo que puedes aprender. La maestría en cada movimiento depende casi por completo de tu práctica seria y constante.
5. La práctica diaria comienza con ligeros movimientos del cuerpo, que poco a poco van aumentando en intensidad y fuerza, pero sin excesos. Así hasta un anciano puede continuar practicándolo con placer, sin riesgo corporal, y conseguir la meta de su aprendizaje.
6. El propósito del Aikido es entrenar el cuerpo y la mente y,, naturalmente, conseguir personas sinceras. Todas las artes del Aikido son secretas y por supuesto no deben ser reveladas públicamente o enseñadas a desaprensivos que puedan usarlas para propósitos malsanos.
Es preciso, como primera norma, obedecer al instructor y recordar sus instrucciones cuidadosamente, evitando tus propias ideas al respecto. No importa cuanto puedas estudiar o cuán duro sea tu estudio, si te aferras a ti mismo no adelantarás un paso en las técnicas ni en tu habilidad.
En segundo lugar, Buda es para contrarrestar un ataque, venga de donde venga y en cualquier momento. Si estás preparado únicamente para un oponente, lo único que estas haciendo es una lucha común y corriente. Una postura en guardia y bien cerrada, con un espíritu inamovible, es la base de todo ejercicio de Budo. La gente normalmente suele decir: "Ese hombre se comporta irreprochablemente" o "Un excelente artista, está siempre en guardia". Aquellos que estudien Aikido deben por tanto permanecer siempre en guardia sin ser siquiera conscientes de ninguna dirección específica o posible ataque.
En tercer lugar, hay que decir que es claramente doloroso y difícil mantener seriedad en el aprendizaje, pero si mantienes la disciplina de Budo sin desfallecer, conseguirás al final alcanzar un estado muy placentero. Algunas personas mal interpretan esto como que es mejor sufrir durante las prácticas, pero en realidad, si la práctica se hace como es preciso, el resultado debe ser agradable. Concentrándonos en nosotros mismos y evitando las experiencias dolorosas, seremos capaces de disfrutar de los ejercicios.
La cuarta regla se refiere a al acumulación de técnicas. El Aikido tiene miles de variantes de cada técnica y por ello el tipo de estudiante que prefiere conseguir cantidad más que calidad, cuando vuelva la vista atrás verá que no ha conseguido nada y en poco tiempo perderá el interés. Debido a ésto, nunca se insistirá lo suficiente a los principiantes que repitan una y otra vez la misma técnica para, de este modo, ser capaz de usar, sin problemas, sus variaciones.
Cuando el Maestro fue a Tokio por primera vez, entre sus estudiantes más serios se encontraba el almirante Isamu Takeshita, el cual escribía todas las técnicas que el Maestro enseñaba. Anotó más de 2.000 y aún quedaban más. Pero llegó a un punto en que no podía efectuar ninguna de ellas bien y finalmente, después de unos días de calma, comprendió el sentido del aviso del Maestro: "Debes practicar tomando como base la posición de sentado". Lo hizo así, y llegó a realizar las técnicas con tal habilidad que ejecutaba algunas incluso antes de que su instructor se las enseñase. Para un hombre de edad es lo mismo. La repetición es el modo de conseguir la habilidad, sin importar cuan desmañado o torpe se sea.
La quinta regla es no contradecir a la Naturaleza. Hay que evitar todos los excesos. La moderación es la llave. Por pequeño que sea el exceso se nota en el cuerpo entero, que se desequilibra y pierde la estabilidad. Los estudiantes jóvenes a menudo tienen la idea de que no serán eficaces a menos que usen la fuerza, lo cual no es cierto. El ejercicio natural crea la verdadera fuerza y resistencia. Por ello fue posible al Dr. Niki, un anciano de más de 80 años, practicar Aikido
Finalmente, el propósito del Aikido no es crear una persona fuerte, sino una persona íntegra. Cualquier persona inteligente comprende que la fuerza bruta no tiene apenas valor en nuestra avanzada civilización. Por esta razón el Maestro prohibió el mal uso del Aikido y avisó severamente a todos. En suma, quienes deseen estudiar Aikido deben tener una mente clara y honrada, obedecer a su instructor y estudiar de modo natural. Como consecuencia, las técnicas deben ser cultivadas hábilmente, y un carácter noble se irá creando en esta atmósfera.
RECUERDOS Y FRASES DEL MAESTRO